Camino a ser una Mamá de 2

Nunca imaginé el amor que siento siendo la mamá de Felipe. No fue un amor explosivo, tipo Big Bang, que se desató tras su nacimiento. No… En ese momento sentí una necesidad animal, casi sobrenatural, de cuidarlo, de tenerlo conmigo y no soltarlo más. Sabía que mejor que conmigo no iba a estar con nadie.

Pero este amor que siento hoy, 2 años, 3 meses y 12 días después, fue un amor que se fue cociendo a fuego lento, con el pasar de los días. Conociéndonos poco a poco, aprendiendo a ser su mamá, compartiendo siestas, paseos y primeras veces de todo tipo. Celebrando cada paso juntos y celebrando, así, la vida.

Con el correr del tiempo, nuestras aventuras cotidianas y las dificultades que nos encontramos en el camino y superamos juntos, me fueron cargando de seguridad y confianza, sabiendo que puedo; que por más difícil que sea lo que tengamos que enfrentar, este amor va a saber guiarme en el camino. Y aprendí, por sobre todas las cosas, a confiar en mi propio sentido común (el menos común de los sentidos). Junto a su papá, mi amor, mi cómplice y todo, vamos construyendo a nuestra forma nuestra familia. Y vamos poco a poco, entendiendo de que va la cosa…

Hasta esas dos rayitas en el test de embarazo, cuando todo volvió a empezar y a llenarnos de miedos y preguntas…

Tras la sorpresa, buscada y esperada, todos nos fuimos acomodando y soñando despiertos con este nuevo integrante de nuestra familia. 24 Semanas después, nuestros rituales y tareas cotidianas se mezclan con un hermano mayor que empieza a hacerle un lugar a un bebé, unos papás que se acomodan a la idea de agrandar toda su vida para ser papás de dos. Y a mí como una mamá mejor plantada, más segura y sin tantos “no tengo idea de cómo se hace…”

Esta mezcla de confianza y nuevos miedos, tiene un ingrediente completamente nuevo, que me tiene más expectante que el parto y esa gran bienvenida a la vida… Es ese momento en que Felipe conozca a Jerónimo, que hermano mayor y hermano menor se miren por primera vez. Verlos juntos y, en silencio, desearles con todo mi amor de mamá que la vida sea amable con ellos, que se quieran y ayuden, que se acompañen y sean muy buenos amigos. Y que mamá y papá estemos ahí, cerquita, para poder disfrutarlos el mayor tiempo posible que nos regale la vida.

 

Te esperamos, Jero! No te imaginás cuantas ganas tenemos de conocerte! ♥

 


 

¿Hay alguna «mamá de dos» en la sala? ¿Cuál es el mejor consejo que podrías darnos a las que esperamos al segundo?

 

 

 

 

 

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